sábado, 14 de marzo de 2009

Santa Lejana.

















Si vas a partir extranjero,

Tan solo una cosa te pido:

ámame como tan sólo se ama a un desconocido,

y luego márchate.

Ansiosos están por tus huellas

El polvo y el camino,

Las piedras y las mujeres en sus bicicletas,

Algún otro niño.


Ámame márchate extranjero,

Y no tengas dolor ni pena,

Que todo viaje, si es de vuelta

Es necesario:

Las raíces se pudren,

Los gavilanes ya vuelan en lo alto.


Amame extranjero

y no le temas al rencor, que no se alberga

ni en estas calles ni en mi pecho

(En los ojos de las mujeres del pueblo lo he adivinado:

en la sonrisa carcomida de estos niños,

Una flor dura lo que dura un espasmo).


Ámame y luego márchate extranjero,

nadie te pide que te quedes a mi lado.

A la distancia la vejez es tan solo una tonta sospecha,

y aquí hace años que la piel cuelga bajo el cansancio.

Pero recuérdalo,

recuérdalo extranjero,

Quien ha amado en Santa Lejana

Jamás saldrá de Santa Lejana.

Para quienes han amado en Santa Lejana,

Santa lejana es el polvo, la huella y el camino.

Veras otros campos, amaras otros niños,

pero veras siempre mis tristes campos,

amaras siempre mis tristes niños.

Y tus pies, en todo tiempo extranjeros,

marcharán sin sosiego,

porque estés donde estés, el suelo que pises,

será Lejadeño.

Porque habrás amado en Santa Lejana

y con un beso habrás hecho tuyos todos mis miedos.


Si vas a partir extranjero,

Tan solo una cosa te pido:

ámame como tan sólo se ama a un desconocido,

y luego márchate.