martes, 15 de julio de 2014

Computadores Para educar a Llega Luucx Yaat

Bueno, creo que algunos aún no saben que además de pasarme el día leyendo novelitas y comics, tambien tengo un trabajo, y uno serio, ni mas faltaba. Soy Gestor de acceso en Computadores para educar en donde me desempeño llevando equipos portátiles a escuelas de todo el país -bueno, la verdad es que yo no he salido del Valle y eje cafetero :) -

Hoy les traigo una historia sobre mi trabajo, como soy malo escribiendo introducciones y esta ya se pone larga y pesada, comencemos de una buena vez:




Computadores Para educar llega a Luucx Yaat.



Tuve el placer de conocer la escuela Luucx Yaat hace más o menos un año cuando me desempeñaba como gestor en el municipio de Dagua, departamento del Valle. Para llegar a dicha sede hay que tomar la vía al mar que atraviesa las últimas montañas de la cordillera occidental, rompiendo aquel paisaje húmedo y polvoriento con gigantescos viaductos y oscuros en los que reinan las tracto-mulas que van y vienen del puerto. Y por ahí nos adentramos hasta llegar a un caserío llamado Cisneros, justo unos metros antes de tocar el municipio de Buenaventura, pero aún muy lejos del mar.


Cisneros
(Aunque esta foto noesta al borde de la carretera a Buenaventura)
Cisneros es el típico caserío al borde de carretera, plagado de restaurantes caros, una escuelita, algún puesto de salud y una estación de policía. Ahí me esperaba la profesora Marisel Quinayas el día que fui a llevar el beneficio CPE. Marisel es indígena Nasa, al igual que el resguardo YuyicKwe, en el cual queda la escuela a la que nos dirigíamos. Durante buena parte del 2013 había sido una de mis estudiantes más destacadas en el diplomado y su entusiasmo no había disminuido durante ningún día a pesar de que la suya fue la última de todas las sedes beneficiadas. Pues bien, ahí estaba ella, esperándome con sus caballos para iniciar el camino montaña arriba.

Los rocinantes esperando a su caballero.

Poco tiempo después llegó el encargado de la transportadora con la caja de los cinco portátiles y el proyector. Amarrar aquella descomunal caja sobre los caballos era fácil, pero pronto fue evidente que el largo recorrido, sumado a la incómoda carga sería un suplicio para el animal, por lo cual tomamos una decisión que en principio no era del agrado ni del transportador ni mía: abrir las cajas para formar paquetes más pequeños que facilitaran el viaje. Así lo hicimos, aun a sabiendas que con ello rompíamos un par de normas. Luego iniciamos el viaje hacia Luucx Yat.

Mientras reempacaba los portátiles en cajas de aceite me preguntaba si no podrian despedirme por eso.
De Cisneros hasta la escuela hay 12 kilómetros por una vía pantanosa y selvática apenas trazada sobre el suelo. Son tres horas a caballo en las que se debe atravesar puentes colgantes, ríos y barrancos. Es un viaje doloroso para el cuerpo, pero supremamente inspirador y si se quiere, espiritual. Para entonces ya lo había hecho un par de veces atrás, así que sabía que al final nos esperaba una amable bienvenida y una comunidad no solo agradecida, sino convencida de los cambios comunitarios y pedagógicos que traería la carga que llevábamos. Eso me reconfortaba, pero no tanto como saber que dicho recorrido que tanto me martirizaba, la profesora Marisel lo hacía diariamente y de manera voluntaria (bien podría quedarse en la escuela) con tal de poder ver cada noche a sus hijos después de terminada la jornada escolar. Si quieren conocer a una heroína de verdad, vayan a Dagua y pregunten por ella.
Durante dos horas todo lo que ansíe fue llegar hasta aquí, solo para recordar que aún faltaba una hora más.

En los últimos 15 minutos de nuestra travesía, decidí grabar un video con mi celular. Tal vez viéndolo se puedan hacer una idea más concreta de lo que mis palabras apenas pueden describir. Aquí lo pueden ver

Cuando finamente llegamos a la escuela, nos esperaban con sancocho, uno de los mejores paisajes que he visto y una docena de sonrisas. Mi recuerdo de esta comunidad es que son personas agradecidas y entusiastas, pero nada melosas y muy dignas. Me agradecieron mi gestión, no como un regalo (lo cual evidentemente no es) si no como la materialización de unos derechos ampliamente postergados, y luego entre todos se unieron a la instalación: algunos buscaban la gasolina para la planta eléctrica, otros la prendían, aquellos buscaban los estabilizadores, y una niña desempolvaba el salón.
¿Mirotman? ¿Mirotzito el Rojo? Ñah, la verdadera heroína es ella.

 Tan pronto terminé los más pequeños se sentaron alrededor de los cinco portátiles aun prendidos y tanto para la profesora como para mí fue evidente que estaban ansiosos por estrenárselos. Así que ahí mismo, sin importar que fuera un sábado en la tarde, las clases de lectura comenzaron. Se leyó un cuento, un niño gagueaba, los otros se reían, pero todos estaban felices. Yo también lo estaba.
Carajo, esto es belleza.

Esto ocurrió en noviembre del 2013. Pocos días después regresé a Pereira y desde entonces las noticias que he tenido de ellos son pocas, aunque me han llegado algunas fotos de los niños usando los portátiles. Sé que están haciendo un gran uso de ellos. Espero algún día volverlos a ver.
♫♪ Enjoying the silence ♪♫

jueves, 20 de febrero de 2014

Jesucristina: Un comic olvidado.


Si en la entrada anterior compartía un comic sobre un Batman Bogotano, en ésta la protagonista no es menos atractiva: un Jesucristo, o mejor dicho, una Jesucristina lesbiana. Lamentablemente en este caso la información es aun menor que en el anterior, al igual que el número de páginas que en esta ocasión es de solo dos. Ni siquiera tenemos datos de la autora, pues esta firma simplemente como Jesucristina.

Aun así en estas escasas páginas se logra crear un personaje suficientemente atractivo para añorar más de esta lesbiana peluda y de lengua puntillosa, cuya (¿única?) aparición se dio en el número 4 del segundo volumen de la revista Alternativa (Bogotá, Colombia, 1996)

Una vez más, si alguien tiene mayor información sobre este comic, le agradecería nos la compartiera, de momento, les dejo para su disfrute las mencionadas páginas.

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ABATIDO -Un Batman bogotano de los años noventa-



Debo confesar que siempre me causó curiosidad este comic dibujado por el antioqueño Diego Toro Peláez y escrito por Sebastian Krieger junto al dibujante. Apareció en los dos primeros números del segundo volumen de la revista colombiana Alternativa, enseñandonos un Batman criollo mas bien venido a menos, acompañado por un Robin que lejos de ser el majestuoso Chico Maravilla, en esta encarnación es un chino oficios-multiples. Tampoco veremos al flemático Alfred pasarse por estas páginas, a cambio conoceremos a Tránsito, una empleada del servicio de apariencia boyaca que en su breve aparición sirve para enseñarnos el tono de las nuevas aventuras del encapotado, ofreciéndole fríjoles y ruana para que el héroe salga a su patrullaje.

Aunque solo son cuatro páginas (desconozco si hay más), este comic es una fina parodia, no solo a Batman, sino a lo que fue  nuestro país a mediados de la década de los noventa. Para quienes vivieron esta época, las claras referencias de esta bati-historia de seguro les sacará una sonrisita de nostalgía.

Aunque he tratado de hallar más información sobre el cómic, todo intento hasta ahora ha resultado inútil. Si por casualidad los autores leen esta entrada, reciban mis sinceras felicitaciones y disculpen este pequeño acto pirata.

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